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Este Monasterio
desde su fundación ha sido protagonista de grandes acontecimientos
históricos, que han ido dejando una huella imborrable para la
posteridad, repercutiendo a nivel de Comunidad, Orden, Familia
Franciscana, Iglesia y Humanidad.
Beatriz recorrió su itinerario, siendo fiel a Cristo y a su
Iglesia, en la realización del plan que Dios Padre tenía sobre
ella. En 1489 se hace realidad con la aprobación de la bula “Inter
Universa”. La Orden de la Inmaculada Concepción nace, lo hace en un
momento crítico. Y con su muerte, en 1492, se cierra un proceso
fundacional inspirado a Beatriz, pero ella desde el cielo sigue
intercediendo.
En 1492 se
formulan solicitudes para seguir avanzando en el proceso de la
Orden. Roma va concediendo bulas, hasta que la Orden recibe con la
bula “Ad Statum Prosperum” la Regla propia, dada por el Papa Julio
II el 17 de septiembre de 1511.
Beatriz
empezó a recibir culto público desde su muerte, por su fama de
santidad, hasta los decretos de Urbano VIII, de 1625 y 1634, por
los que se prohibía el culto tributado a aquellos siervos de Dios,
que no hubiera sido aprobado por la Santa Sede. Y el culto tuvo
que suspenderse.
Poco
después, en 1636, se instruyó en Toledo el proceso de
beatificación y canonización por la vía de non cultu. Sin
saber por qué este proceso quedó en Toledo y no se llevó adelante.
A
principios del siglo XX empezó un empeñado movimiento para
conseguir la beatificación. Loando a cuantos trabajaron en unión
con la Casa Madre, hay que destacar a la Venerable Teresa de Jesús
Romero, del convento de Hinojosa del Duque (Córdoba), y el convento
de Nivelles (Bélgica). La beatificación por vía de culto, es
decir, por haber recibido culto más de cien años, se logra bajo el
pontificado de S. S. Pío XI, el 28 de julio de 1926. Con gran gozo
recibieron las hermanas el Decreto de Beatificación.
La
reasunción de la causa de canonización se inició el 26 de febrero
del Año Santo de 1950 por su Pío XII y, el 9 de agosto de
este mismo año, la Sagrada Congregación de Ritos expedía un decreto
para la apertura del proceso instruido en Toledo en 1636 y que no
se sabía exactamente dónde estaba. Por fin, suplicando la
intercesión de la Beata Madre y gracias a una hermana de esta Casa
Madre, se encontró en una alacena, entre unos papeles para quemar.
Fue llevado a Roma, donde ha estado hasta ser devuelto en 1988
para ser incorporado al archivo de este Monasterio.
En el
proceso de canonización también han jugado un papel indiscutible
los hermanos franciscanos. Haciéndose eco de diversas solicitudes,
el 9 de noviembre de 1949, aniversario de la muerte de Duns Scoto
y de Cisneros, se reunieron, bajo la presidencia del padre Zuloaga,
Definidor General de la OFM para España, los ocho Provinciales
para solicitar del Santo Padre reasumir la causa.
En los
trámites posteriores hay que recordar así mismo los nombres del P.
Fortunato Scipioni, Postulador General de la Orden OFM (años
1950-1957), del P. Enrique Gutiérrez, Vicepostulador en España y
el P. Antonio Cairoli, OFM, que en 1957 era nombrado
Postulador General. Todos colaboraron en el trabajo, para culminar
en la Canonización en 1976.
El Papa
Pablo VI por fin declaraba su santidad el 3 de octubre de 1976,
después de un largo proceso de trabajo esperanzador. Antes, el 31 de
mayo de 1976, estando presente el Señor
Notario D. Sabino Catalán Fraguas, el P. Antonio Cairoli, OFM,
Postulador General, el P. Enrique Gutiérrez, OFM, Vicepostulador, el P. Asistente Federal, P. Francisco García, y la
Madre Lourdes Rodríguez, Abadesa de este convento de la
Concepción, el Señor Notario procedió a abrir la urna que contiene
el cráneo de la Beata Beatriz de Silva para extraer unos trozos
del mismo para los relicarios que se iban a llevar a Roma.
Terminado el acto, estando toda la Comunidad presente, se volvió a
sellar la urna.
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Pintura que se descubrió, en la
Plaza de San Pedro, durante la ceremonia de canonización de Santa
Beatriz, presidida por Pablo VI, el 3 de octubre de 1976.
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Pío XI aprueba la beatificación
de Santa Beatriz por haber
recibido culto público. |

Pío XII reanuda la causa
de canonización el 26 de
febrero del Año Santo de 1950. |
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